Autor: Ing. Agr. Charly Farfán-López, MSc.
Consultor Técnico en Producción y Nutrición Animal en Inagrofar. Docente en la UCV – Facultad de Agronomía.
La producción avícola con gallinas ponedoras representa uno de los sectores más eficientes en la transformación de proteína vegetal en proteína animal de alta calidad biológica. En Venezuela, la actividad avícola de postura constituye un pilar fundamental de la seguridad alimentaria nacional. La curva de producción de huevos en gallinas ponedoras presenta un comportamiento característico dividido en tres fases: una fase inicial de pendiente positiva desde la madurez sexual hasta el pico de postura, una fase de estabilidad desde el pico máximo y una fase final de pendiente negativa que representa la persistencia de la postura hasta la finalización del ciclo.
La persistencia de la curva de postura se define como el lapso entre el pico de postura y la finalización del ciclo productivo, presentando un comportamiento lineal decreciente cuya pendiente adquiere trascendencia como indicador productivo clave. En sistemas comerciales modernos, el objetivo es mantener tasas de postura superiores al 90% durante el mayor tiempo posible, extendiendo el ciclo productivo hasta las 80-90 semanas de edad del ave sin comprometer la calidad del huevo ni la salud de la gallina.
En este sentido, la formación del huevo es un proceso fisiológico complejo que ocurre en el tracto reproductivo de la gallina, específicamente en el oviducto, y requiere aproximadamente 24-26 horas para completarse. Este proceso está influenciado por múltiples factores zootécnicos que determinan tanto la cantidad como la calidad del huevo producido. A continuación, aspectos claves relacionados a los factores zootécnicos.

La nutrición balanceada
El peso vivo de las gallinas al inicio del periodo de postura es el principal factor que influye en la productividad. La nutrición durante las fases de recría y pre-postura determina la reserva de nutrientes disponibles para sostener la producción durante el pico y la persistencia de la curva.
El uso de alimentos con adecuado balance nutricional y constituido con ingredientes – materias primas de alta calidad, que permitan proveer los nutrientes requeridos por las gallinas, considerando las condiciones tropicales asociadas al estrés término, es esencial para la formación del huevo, mantenimiento del confort corporal y la producción. Por otra parte, ell calcio representa el nutriente más crítico durante la fase de producción, requiriéndose niveles de 3.8-4.0% al inicio de la postura, incrementándose hasta 4.3-4.5% durante ciclos prolongados. Asimismo, la proporción de partículas de calcio es fundamental: se recomienda ajustar la proporción de calcio grueso y fino según las semanas de edad correspondientes a las diettas formuladas.
La temperatura ambiental óptima para gallinas ponedoras en producción se sitúa entre 18-24,C, con humedad relativa de 40-60%. Temperaturas fuera de este rango comprometen el consumo de alimento y, consecuentemente, la producción y calidad del huevo. Durante meses de clima cálido, el grosor de la cáscara disminuye debido al menor consumo de alimento diario y al estrés térmico.
El manejo del peso corporal y la uniformidad del lote durante la fase de recría (0-17 semanas) constituye el fundamento sobre el cual se construye una curva de postura exitosa. Una pollona que alcanza el peso objetivo con alta uniformidad al momento del estímulo lumínico presenta mayor sincronización en la madurez sexual, pico de postura más alto y mejor persistencia durante el ciclo extendido.
La uniformidad del lote se define como el porcentaje de aves cuyo peso individual se encuentra dentro de ±10% del peso promedio del lote. Una uniformidad del 80% significa que ocho de cada diez aves están dentro de este rango, mientras que dos presentan desviaciones significativas. Para lotes comerciales de alta productividad, se recomienda una uniformidad mínima del 85% al momento de la transferencia al galpón de producción.

La iluminación artificial en la producción con gallinas ponedoras representa la herramienta de manejo más poderosa para controlar la madurez sexual y mantener la producción de huevo en gallinas ponedoras. El fotoperiodo y la intensidad lumínica actúan sobre el eje reproductivo, estimulando la secreción de hormonas gonadotrópicas que inducen y mantienen la oviposición.
Dos reglas básicas gobiernan los programas de iluminación en ponedoras: durante la recría nunca debe haber luz creciente (siempre decreciente o constante), y durante la producción nunca debe haber luz decreciente (siempre constante o creciente). La violación de estos principios puede causar retraso en la madurez sexual, reducción del pico de postura o mudas prematuras.
Durante la fase de recría en galpones cerrados o controlados, se recomienda iniciar con 23 horas de luz el primer día para facilitar la adaptación de las pollitas al galpón y asegurar el acceso a alimento y agua. Del día 2 al 10, se reduce a 16-18 horas, y del día 11 en adelante se establece un programa de descenso rápido hasta alcanzar 8-10 horas de luz constante
En galpones abierto, donde la luz natural es el factor dominante, se debe aprovechar la tendencia natural para la recría. La transferencia al galpón de producción debe programarse cuando las aves tengan 15-17 semanas y el fotoperiodo natural esté en su punto mínimo (aproximadamente 10-11 horas).
Durante la fase de producción de huevos, la estimulación lumínica inicial se realiza cuando las aves alcanzan el peso corporal objetivo y la uniformidad adecuada, generalmente entre las 16-18 semanas de edad. Con incremento del fotoperiodo gradual, aumentando 30-60 minutos por semana hasta alcanzar 16 horas de luz diarias, las cuales se mantienen constantes hasta las 60-70 semanas de edad. Y luego de la semana 70, se podría extender 17 horas para mantener la producción, aunque esto debe evaluarse cuidadosamente según la respuesta del lote.
En los programas de iluminación, la intensidad lumínica también es importante. Durante la recría, se recomienda una intensidad de 5-10 lux al nivel del comedero. Y durante la fase de producción, la intensidad debe incrementarse a 15-40 lux. La distribución de la luz debe ser uniforme en todo el galpón, evitando puntos de sombra que puedan crear zonas de menor estimulación (Vetifarma, 2023).

La persistencia de la curva de postura en gallinas ponedoras comerciales es el resultado de un manejo integral que comienza desde la fase de recría y se extiende hasta el final del ciclo productivo. El control del peso corporal y la uniformidad de la pollona previos al estímulo lumínico, el manejo preciso del programa de iluminación artificial, la nutrición balanceada, constituyen uno de los pilares fundamentales para mantener tasas de postura superiores al 90% durante ciclos extendidos.
En el contexto venezolano, donde las condiciones climáticas tropicales representan un desafío adicional, la implementación de estas estrategias de manejo debe adaptarse a las particularidades locales, considerando la disponibilidad de insumos, la infraestructura de los galpones y las líneas genéticas disponibles. Asimismo, la capacitación continua del personal técnico y operativo, junto con el monitoreo sistemático de indicadores productivos, permitirá optimizar la persistencia de la curva de postura y maximizar la rentabilidad de la actividad avícola con gallinas ponedoras.
Artículo técnico publicado por Soluciones Agropecuarias Inagrofar, C.A. Septiembre de 2026. Correo-E inagrofar@gmail.com
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