El estrés calórico representa una de las mayores amenazas para la rentabilidad de la industria avícola y porcina a nivel global. El aumento de la temperatura ambiental por encima de la zona termoneutral de los animales desencadena respuestas fisiológicas, metabólicas e inmunológicas que resultan en una caída drástica del consumo de alimento, reducción de la ganancia de peso, deterioro de la conversión alimenticia y, en casos severos, un incremento en la mortalidad.
La nutrición de precisión surge como la herramienta clave para mitigar estos efectos. Al ajustar los niveles de aminoácidos esenciales y reducir el exceso de proteína bruta, no solo disminuimos el incremento calórico de la digestión, sino que modulamos rutas metabólicas específicas que protegen la integridad intestinal y el estado antioxidante del animal.
Cuando las aves y cerdos se exponen a altas temperaturas (Figura 1), redirigen el flujo sanguíneo hacia la periferia para facilitar la disipación de calor. Esta vasoconstricción visceral provoca hipoxia e isquemia intestinal, derivando en un fenómeno conocido como intestino permeable (Leaky Gut).
Este proceso compromete las uniones estrechas, permitiendo el paso de endotoxinas y patógenos al torrente sanguíneo, lo que activa una respuesta inflamatoria, costosa en términos de energía y aminoácidos. Además, el aumento de las Especies Reactivas de Oxígeno genera estrés oxidativo, dañando lípidos y proteínas celulares.

Figura 1. Ciclo del estrés calórico en la producción animal
En condiciones de Estrés Calórico, el requerimiento de ciertos aminoácidos cambia. La nutrición de precisión no solo busca cubrir el requerimiento para deposición de tejido magro, sino para funciones de mantenimiento y defensa.
La Arginina es el precursor metabólico del óxido nítrico, un potente vasodilatador. En las aves: La suplementación con arginina por encima de los niveles recomendados por el National Research Council ha demostrado mejorar la disipación de calor al favorecer la circulación periférica. Además, potencia la respuesta inmune celular. Mientras que en los cerdos: Mejora la perfusión sanguínea intestinal, mitigando el daño por isquemia / reperfusión causada por el calor.
La Treonina es el componente principal de la mucina en el intestino. Durante el Estrés Calórico, la producción de moco se ve alterada. Una suplementación precisa de este aminoácido permite: Mantener la barrera física contra patógenos. Reducir la atrofia de las vellosidades intestinales. Asegurar que la energía se destine al crecimiento y no a la reparación tisular constante.
La Metionina es precursora de la cisteína y, por ende, del glutatión, el principal antioxidante endógeno. En este sentido, el uso de fuentes de Metionina de alta biodisponibilidad, ha mostrado resultados superiores sobre el Estrés Calórico, ya que puede ser absorbido por difusión pasiva, un mecanismo menos afectado por el calor que los transportadores activos de L-Metionina.
Una de las estrategias más efectivas en nutrición de precisión es la formulación basada en el concepto de Proteína Ideal. Al reducir la proteína bruta de la dieta y suplementar con aminoácidos cristalinos (Lisina, Metionina, Treonina, Triptófano, Valina, Isoleucina y Arginina), logramos:

Figura 2. Comparación del calor metabólico y conversión de alimenticia en pollos de engorde
En la formulación de dietas para aves y cerdos en climas cálidos debe trascender el simple cumplimiento de requerimientos nutricionales; debe actuar como una herramienta de modulación térmica. Al reducir el costo metabólico de la digestión (vía lípidos y aminoácidos) y estabilizar el balance ácido – base (vía electrolitos), se logra que el animal destine su limitada energía neta al crecimiento y producción en lugar de a la termorregulación. Lo que conlleva a considerar otros aspectos clave, para la nutrición de precisión.
La manipulación de la fuente energética es una de las herramientas más eficaces para maximizar la densidad de la ración y mitigar el incremento térmico metabólico. En pollos de engorde, se recomienda una inclusión de grasas y aceites entre el 3 al 5%; niveles inferiores resultan insuficientes para combatir el estrés calórico, mientras que superar el 6% podría comprometer la integridad física del pellet. Paralelamente, en cerdas lactantes, el rango óptimo se sitúa entre el 5 al 8%. Esta estrategia compensa la marcada caída en el consumo voluntario inducida por las altas temperaturas y previene la movilización excesiva de reservas corporales, salvaguardando la condición física de la hembra y el rendimiento productivo de la camada.
En relación al equilibrio acido – base, durante el estrés calórico se altera el equilibrio en sangre. El aumento de la frecuencia respiratoria para disipar calor por evaporación (jadeo) elimina cantidades excesivas de CO2. La caída del CO2 plasmático eleva el pH sanguíneo, provocando alcalosis respiratoria. Esto inhibe el consumo de alimento y afecta la disponibilidad de minerales como el calcio. La suplementación con cationes Na+ y K+ y aniones como el bicarbonato HCO3- es una medida correctiva analítica. Por lo tanto, el ajuste del Balance Electrolítico de la Dieta (250 y 300 mEq/kg en aves y 250 mEq/kg en cerdos) mediante el uso de sales como el bicarbonato de sodio (NaHCO3-), es imperativo para mantener la homeostasis ácido-base y el estado de hidratación.
Asimismo, la integridad de la barrera intestinal se ve comprometida por la hipoxia relativa durante el estrés térmico. El uso de aditivos estratégicos como antioxidantes: Vitamina E (elevar a 100 - 250 UI/kg) y Vitamina C (suplementar 150 - 200 mg/kg) y osmolitos (betaína; inclusión de 1,00 - 1,50 kg/ton) es fundamental para mitigar el daño oxidativo y preservar la morfología de las vellosidades intestinales, garantizando la eficiencia en la absorción de nutrientes.

Figura 3. Pollos de engorde en granja impactado con estrés calórico.
La mitigación del estrés calórico a través de la nutrición de precisión no es solo una cuestión de "enfriar" al animal, sino de fortalecer su resiliencia metabólica. El uso estratégico de aminoácidos como la Arginina, Treonina y Metionina, junto con la reducción de la carga proteica total, permite mantener la productividad bajo condiciones adversas. El éxito radica en entender que, bajo estrés, el aminoácido deja de ser solo un ingrediente clave para el músculo y se convierte en una herramienta farmacológica y funcional.
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MSc. Charly Farfán. Consultor Técnico de Inagrofar. 2026. contacto@inagrofar.com – inagrofar@gmail.com
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